DISFRUTANDO LA BUENA MÚSICA
Definir que es la buena música es realmente complicado, difícil, casi imposible.
La buena música es lo mejor que puede existir.
La música nos transporta, nos hace viajar en el tiempo dentro de nuestro repertorio de imágenes vividas, de escenas de nuestras vidas, nos provoca sensaciones, aromas, recuerdos del futuro, nos eleva, nos distrae, nos refresca, nos da luces, nos inspira, nos mueve.
Hace olvidarnos por minutos de nuestra variable realidad, del día a día, nos remueve la rutina , nos desconecta y nos conecta, acompaña conversaciones, en reconstrucciones y arreglos de mundo, nos acompaña en la nostalgia, nos hace aflorar sentimientos, nos hace reír y llorar, nos permite bailar y disfrutar de la vida en general. Nos hace más grato nuestros momentos de soledad, nos llena espacios y tiempos. Nos hace más felices.
La música es un instrumento que nos ha sido regalado para acompañarnos por toda nuestra existencia.
La música está en todos lados.
Cada uno de nosotros tiene su propia banda sonora, aquella que se construye gracias a la interacción de nuestros sentidos, movimientos, acciones y sentimientos.
A medida que pasa el tiempo hay canciones que se logran acoplar inconscientemente y de manera casi perfecta con sensaciones e imágenes específicas, que confluyen y se transforman en recuerdos, en espacios vivos en el tiempo que nunca se agotan.
A todos nos ha pasado que una canción, sea mala o buena, nos trae algún recuerdo específico, que queda plegado en nuestro inconsciente, en nuestro disco duro personal.
La “música” es vida, sin la “buena música” no se puede vivir.
La “buena música” es calidad de vida.
La buena música se diferencia de la mala dependiendo de cuan vacía es la persona que la escucha.
Disfrutar y admirar la buena música es un placer que no todos quieren experimentar.
Hay personas que se están perdiendo de escuchar y de disfrutar de la buena música, sobre todo en estos tiempos en que hay tantas modas que no les permiten ver más allá y descubrir el verdadero arte musical. Aquel que tiene calidad y sentimiento.
Cada uno es libre de escoger lo que va a escuchar y es libre para calificar que es la buena música, pero me da pena ver que no saben de lo que se están perdiendo. Eso lo atribuyo completamente al desconocimiento y al poco interés que se experimenta de manera generalizada en nuestros días por la búsqueda del enriquecimiento cultural y artístico de cada uno. Todos somos artistas de alguna forma, algunos más flojos y pencas que otros, y estamos en constante interacción con los resultados artísticos de los demás.
Hay música que está hecha para bailar y otra que está creada para eso y todo lo demás.
No hay placer más grande que la sensación provocada por la mezcla de buena música con un buen copete y una buena razón para disfrutar el momento. Tranquilidad y privilegio que es cada día más escaso.
Hay que escuchar de todo en la vida.
Crear la dimensión

