Autoformación Continua
En nuestro sistema
actual de educación no nos enseñan ni a aprender y ni a crear, solo memorizar y repetir lo ya
establecido.
No nos fomentan la
curiosidad intelectual, el tener hambre de conocimiento nuevo, de crear
soluciones nuevas, a innovar con riesgo.
No nos fomentan el
aprender a conocernos en nuestras potencialidades, talentos y debilidades, no
nos ayudan a descubrir en qué somos
realmente buenos, en que podríamos generar un mayor aporte a la sociedad
haciendo una labor con mayor felicidad, motivación, capacidad, rendimiento y productividad.
Al hacer algo que nos apasiona lo
desarrollamos con mayor productividad, disciplina y dedicación.
No existen ni hay
intención de generar políticas de aprendizaje que se incorporen a nuestro
sistema educativo actual que se enfoquen en la estimulación del músculo
creativo que es el catalizador de nuestro progreso como personas y como nación.
Nuestra educación
se queda corta, es pobre y hace enfocar los esfuerzos de mala manera en temas equivocados,
por lo tanto la hace extremadamente tediosa e inútil, cansadora y poco
motivadora, no incentiva el intelecto, el hambre por aprender, por culturizarse,
por admirar lo bello.
Empobrece lo que
debería realmente enriquecernos.
Tomando en cuenta
este diagnóstico, que es de carácter sistémico
y que está profundamente instalado en nuestra realidad educativa desde tiempos
casi ancestrales, es que propongo profundizar en el estudio de lo que no nos enseñan.
Ejercer una autoeducación continua que nos permita formarnos y profundizar en cultura, artes y en nuestras pasiones, talentos y relaciones.
No podemos ser expertos en una disciplina en particular siendo ignorantes en aspectos
fundamentales y básicos del ser humano.
La curiosidad
intelectual diversa hay que fomentarla en las nuevas generaciones y hacerla
parte de nuestro diario vivir.
Metodologías de
aprendizaje como la utilizada por Leonardo da Vinci, en que lo exploratorio y
experimental era la clave para generar conocimientos innovadores, hay que
remirar y reivindicar para aprender
cosas nuevas.
Nos debemos alejar
un poco de la inmediatez, del exitismo y la competencia sin sentido, solo por
la adquisición vacía de cosas. Esto nos desvía de lo realmente importante en la
vida.
Es fundamental, que
las tecnologías que tenemos a nuestra disposición las sepamos utilizar, le
saquemos mayor provecho a bibliotecas, computadores
e internet.
Si no tenemos las
tecnologías hay que conseguirlas, hay que buscarlas, pero despertar la
curiosidad intelectual es lo esencial.
Cuando decimos que
no tenemos nada que hacer, que estamos aburridos, aquello no es verdad estamos
rodeados de temas entretenidos y alucinantes en los cuales sumergirnos.
Nuestra educación nos da como fruto, instantes de aburrimiento y
fomedad, nos obliga a distraernos en clases producto de la desconexión entre las diversas tecnologías multimedia con las formas en que
los alumnos actuales aprenden. No se ha analizado al alumno como persona, como
capacidad receptiva de conocimientos. Así no es la real educación, esto hace más difícil el cultivar
en las personas las ansias por adquirir conocimientos e información.
Cultura, política,
religión , deporte , cine , letras , música ,filosofía, psicología, arte
culinario , ancestrología, pueblos arraigados, cultura mapuche , tradiciones,
futbol, educación, aprendizaje , pedagogía, respiración consciente, desarrollo
de habilidades , escritura de ensayos,etc,etc,etc.
Nuestras carreras,
aun tomando en cuenta un post grado, son en extremo limitadas en el contenido esencial
básico fundamental.
Internet puede ser
nuestro gran aliado en la búsqueda de conocimientos por su capacidad multimedia
instantánea.
Tenemos a nuestra disposición
un abierto acceso a información de distinto ámbito, una cantidad inmensa de documentales
de diversas disciplinas. Hay libros películas, videos, cursos, etc.
Hay que disciplinarse,
programarse, leer, escribir, filosofar, pensar y profundizar en lo que más nos
enriquece y apasiona.
Los invito a
criticar con fuerza las debilidades profundas de nuestro sistema educativo actual,
a insistir por la realización de los cambios que son vitales para nuestro
desarrollo como seres humanos y como nación, y también los invito a
experimentar y ejercer esta autoformación continua, a permanentemente cultivarse
en algo, en lo que sea que nos permita crecer ya sea en nuestra expertise o en nuestra
autovaloración como personas.
Resultado = Enriquecimiento
intelectual
Beneficios: mayor
espacios de felicidad.
Escrito por Sebastian Moya Sánchez.


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