Profundo silencio, vueltas por Machu Picchu

Una profunda libertad es la  que pude sentir al conectarme con la esencia de la energía  mística ancestral de los seres que habitaron en algún tiempo esas montañas, dejando un legado inmortal para la humanidad, regalándonos en el presente y en el futuro incombustible, la posibilidad de visitar un lugar repleto de espacios de conexión con la majestuosidad de otras eras.

Con solo ver esta imagen, se transmite la energía del lugar, se puede sentir.

El habernos sentado en los pastos de aquellos sitios a contemplar el paisaje, a disfrutar del silencio eterno, nos permitió experimentar un momento de relajación plena, de conexión con el entorno, con nosotros mismos, con nuestro presente, con el estar ahí definitivamente, con nuestro pasado irreversible y con nuestro incierto futuro.

Se vive, se palpa y se siente la grandiosidad del lugar.

Es como un viaje en el tiempo hacia las almas de aquellos que allí vivieron, que podrían haber sido nuestras almas en algún momento. Aquello es un misterio.

Lo cierto es que esas montañas, quizás, pertenecieron a los inmensos parajes inmersos en mí ser en otros tiempos.



Sebastián Moya Sánchez

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