Marcha atrás


El epicentro fue en la zona centro sur, no se sabe con claridad la ciudad pero las más de 200 mil personas que estamos acá sentimos el ruido y el movimiento de energía, el rugir del planeta. Llueve, llueve y no para de llover, es lo que el frío interno provoca, un nerviosismo pleno de estar y sentirse  vulnerable. La efervescencia de voces y gritos que ahora ya no van al unísono si no que  se bifurcan por diversas direcciones. Se disipa la energía pero creo que la calma no llegará hasta volver a casa y verla en pie. 

Escrito y creado por Sebastian Moya Sánchez 

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