Estallido social en Chile...¿Por qué tardamos tanto?

Lo que comenzó a mediados de Octubre en nuestro país, corresponde a lo natural que debía pasar en una sociedad en progreso que está guiada sin estrategia, diseñada con sistemas vitales construidos para favorecer a unos pocos, con intereses siempre monetarios que desfavorecen a la gran mayoría de sus habitantes.

Sistemas  como los de salud, educación,  pensiones y  servicios básicos, entre muchos otros, son los cimientos fundamentales para el desarrollo colectivo de un país,   y que en nuestro caso están privatizados de manera burda y lamentable para garantizar la calidad mínima requerida.
Este hecho representa la base del descontento social justificado, que todavía se visualiza lejos de  la conciencia y  la agenda de nuestra miope e interesada clase política.

Un país no puede pensar siquiera en el desarrollo teniendo estos sistemas privatizados y mal diseñados socialmente, los cuales fueron entregados  descontroladamente al libre albedrio pornográfico de intereses de muy pocas personas.

Nos dedicamos como sociedad a ver cómo nos convertíamos en el país más desarrollado de Latinoamérica, experimentando ese falso orgullo de lo ajeno, sin reflexión ni reacción, conviviendo con sistemas que dan la espalda a sus beneficiarios.

 Era de esperar que el sistema de pensiones, compuesto solamente por el ahorro individual en las Afps, llegara  a su fin, al experimentar el proceso de entrega de pensiones miserables. Nos demoramos mucho en darnos cuenta de cuál era el real fin para el cual fue creado, generar inyección de dinero a la economía, enriqueciendo solo a los dueños de aquellas empresas afpeables y a otros sospechosamente interesados.

La educación, que para mí es la base del desarrollo humano, económico y el sustento de largo plazo del potencial de los países, es un desastre. La “educación de calidad” se transformó en un cliché de las protestas que fue tomada de manera liviana por nuestra clase política, la cual en su gran generalidad, reaccionó en mejorarla parcialmente, solo en aspectos superficiales, no reflexionado en la real importancia que ésta tiene para el desarrollo humano y social de los países.

 La educación debe contener calidad a nivel público, donde asisten la mayoría de los ciudadanos y donde la capacidad intelectual no es para nada un patrimonio de las clases altas. Debe tener buenos sueldos para los profesores, con directivos profesionales y con contenidos modernos que vayan acorde a las necesidades y formas de enseñanza actuales.

Las carreras universitarias duran una eternidad innecesaria, debieran ser más cortas y aplicativas. 3 años a lo más y hacer prácticas profesionales en los primeros años.

El nivel de educación primario es el más importante, debiera incluir el potenciar cualidades del desarrollo humano y emocional en la etapa de párvulos y básica, ayudando a desarrollar habilidades emocionales que sustenten los cimientos de la persona para prepararnos para vivir, y no solamente para  trabajar y ser un número más que aporta con impuestos al estado.



Asignaturas como Historia, Educación cívica, Filosofía y Educación física, son fundamentales, y justamente éstas se están eliminando del currículo. Una vergüenza que claramente vislumbra una intención oscura al querer eliminarlas. Debieran ser las más potentes.

Se debieran crear asignaturas nuevas que vayan acorde a los tiempos y que mezclen lo que actualmente se necesita. “Desarrollo emocional”, “Comunicación interpersonal”“Emprendimiento”, “Expresión corporal”, “Antropología”, “Educación financiera”, “Nutrición”, “Creatividad”, “Desarrollo tecnológico”, “Robótica”, etc. Asignaturas que nos ayuden a descubrir y potenciar nuestros talentos y virtudes.

Para que un país  invierta  en sus personas, primero debe tener la visión e intención de hacerlo.

Como país y sociedad, nos hace  falta estrategia. Debemos definir qué queremos desde la base de quiénes somos y dónde estamos. Ya fuimos el laboratorio neoliberal extremo de la guerra fría y ya cumplió el objetivo para quienes lo diseñaron. Hoy se acabó ese letargo que nos tenía encerrados en un sistema que poco futuro tenía. Debemos definir quienes queremos ser de aquí a 30 o 50  años más como sociedad en ámbitos del desarrollo humano, económico y ecológico.

El crear una nueva constitución, nos dará la oportunidad de reflexionar como seres humanos que habitamos este territorio, sobre qué queremos para nuestro futuro, qué es lo importante para nuestras vidas en equilibrio tanto a nivel individual como colectivo, queremos ser un país exportador de comodities o queremos crear y exportar talento y servicios de vanguardia.

Si se requiere aumentar el presupuesto para mejorar las pensiones, tener una salud pública de real calidad, tener una educación de primer nivel diseñada para el futuro y  tener un entorno saludable, nos tienen que subir los impuestos, a todos, como en los países desarrollados donde la carga tributaria es grande, pero ésta se ve claramente en todo donde se mire.
Que se diseñe un sistema donde no duela entregarle plata al estado, donde cada peso que se entrega esté claramente justificado, donde el acountability y la rendición de cuentas sea algo normal y cotidiano. Así no duelen los impuestos y se transforma en algo natural y cultural.


Debemos copiar todas aquellas acciones que ya aplicaron los países desarrollados hace ya varias décadas y que son implementables inmediatamente, mañana mismo sin alto costo.

Aplicar ideas como que todos los funcionarios del estado ocupen solamente los servicios estatales, disminuir la esperanza de vida ridícula que tienen las afps para poder mañana mismo  aumentar las pensiones, transporte público gratis para la tercera edad, etc,etc,etc.

Los economistas deben estar al servicio del país para generar fórmulas que hagan más eficiente los sistemas y no estar al servicio de las empresas actuales para subir los precios y hacer ganar más a sus dueños y terminar con el famoso CVA (cómo vamos ahí). Para eso no se estudia economía. Debieran aportar en bajar  los costos y ser más eficientes, no en subir los precios con fórmulas facilonas y poco éticas.

Los políticos debieran justificar su trabajo en terreno aportando un número mínimo de proyectos semanales que ayuden a solucionar los problemas de su comunidad. Debieran durar como máximo  dos periodos como funcionarios públicos, eliminar el “revolving door” (o puerta giratoria en instituciones públicas, esperando un plazo de 5 años para pasar del ámbito público al privado con intereses), se debiera descontar de su sueldo las inasistencias. 
En definitiva, debiera haber un control extremo de la labor de los parlamentarios, saber dónde andan y qué están haciendo en su cargo, debiera existir un reporte gráfico de avance de  sus promesas. Ellos son empleados nuestros y nos deben rendir cuentas semanalmente.

Con respecto a las fuerzas armadas y de orden público, debieran profesionalizarse, modernizarse, debiera haber exámenes psicológicos al ingreso, queda claro que no los hay, debieran bajar sus pensiones ridículas, sobre todo a  los altos mandos, debieran trabajar más y justificar su utilidad y existencia ya que quedó de manifiesto que ante una amenaza extranjera  es poco lo que podemos hacer.

Que nos queda para cada uno de  nosotros… Ser más ecológicos en nuestro actuar, ser más empático con todas la personas, entregar más de lo que entregamos, tratar de reflexionar y entender las distintas realidades que existen en nuestra sociedad, ayudar a mejorar a otros, ser solidario no solamente 27 horas al año, ser ético en nuestro actuar,  tratar de entregar lo mejor de nosotros, en definitiva tratar de ser mejores personas.

Sebastián Moya Sánchez

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