Estallido social en Chile...¿Por qué tardamos tanto?
Lo que comenzó a mediados de Octubre en nuestro país, corresponde a lo natural
que debía pasar en una sociedad en progreso que está guiada sin estrategia, diseñada
con sistemas vitales construidos para favorecer a unos pocos, con intereses
siempre monetarios que desfavorecen a la gran mayoría de sus habitantes.
Era de esperar que el sistema de pensiones, compuesto solamente por el
ahorro individual en las Afps, llegara a
su fin, al experimentar el proceso de entrega de pensiones miserables. Nos
demoramos mucho en darnos cuenta de cuál era el real fin para el cual fue
creado, generar inyección de dinero a la economía, enriqueciendo solo a los
dueños de aquellas empresas afpeables y a otros sospechosamente interesados.
Sebastián Moya Sánchez
Sistemas como los de salud, educación,
pensiones y servicios básicos, entre muchos otros, son los
cimientos fundamentales para el desarrollo colectivo de un país, y que en
nuestro caso están privatizados de manera burda y lamentable para garantizar la
calidad mínima requerida.
Este hecho representa la base del descontento social justificado, que todavía
se visualiza lejos de la conciencia y la agenda de nuestra miope e interesada clase política.
Un país no puede pensar siquiera en el desarrollo teniendo estos
sistemas privatizados y mal diseñados socialmente, los cuales fueron entregados
descontroladamente al libre albedrio pornográfico
de intereses de muy pocas personas.
Nos dedicamos como sociedad a ver cómo nos convertíamos en el país más
desarrollado de Latinoamérica, experimentando ese falso orgullo de lo ajeno,
sin reflexión ni reacción, conviviendo con sistemas que dan la espalda a sus
beneficiarios.
Era de esperar que el sistema de pensiones, compuesto solamente por el
ahorro individual en las Afps, llegara a
su fin, al experimentar el proceso de entrega de pensiones miserables. Nos
demoramos mucho en darnos cuenta de cuál era el real fin para el cual fue
creado, generar inyección de dinero a la economía, enriqueciendo solo a los
dueños de aquellas empresas afpeables y a otros sospechosamente interesados.
La educación, que para mí es la base del desarrollo humano, económico y
el sustento de largo plazo del potencial de los países, es un desastre. La “educación
de calidad” se transformó en un cliché de las protestas que fue tomada de
manera liviana por nuestra clase política, la cual en su gran generalidad,
reaccionó en mejorarla parcialmente, solo en aspectos superficiales, no
reflexionado en la real importancia que ésta tiene para el desarrollo humano y
social de los países.
La educación debe contener calidad
a nivel público, donde asisten la mayoría de los ciudadanos y donde la capacidad
intelectual no es para nada un patrimonio de las clases altas. Debe tener
buenos sueldos para los profesores, con directivos profesionales y con
contenidos modernos que vayan acorde a las necesidades y formas de enseñanza
actuales.
Las carreras universitarias duran una eternidad innecesaria, debieran
ser más cortas y aplicativas. 3 años a lo más y hacer prácticas profesionales
en los primeros años.
El nivel de educación primario es el más importante, debiera incluir el
potenciar cualidades del desarrollo humano y emocional en la etapa de párvulos y
básica, ayudando a desarrollar habilidades emocionales que sustenten los
cimientos de la persona para prepararnos para vivir, y no solamente para trabajar y ser un número más que aporta con
impuestos al estado.
Asignaturas como Historia, Educación cívica, Filosofía y Educación
física, son fundamentales, y justamente éstas se están eliminando del currículo.
Una vergüenza que claramente vislumbra una intención oscura al querer
eliminarlas. Debieran ser las más potentes.
Se debieran crear asignaturas nuevas que vayan acorde a los tiempos y que
mezclen lo que actualmente se necesita. “Desarrollo emocional”, “Comunicación
interpersonal”“Emprendimiento”, “Expresión corporal”, “Antropología”, “Educación
financiera”, “Nutrición”, “Creatividad”, “Desarrollo tecnológico”, “Robótica”, etc.
Asignaturas que nos ayuden a descubrir y potenciar nuestros talentos y
virtudes.
Para que un país invierta en sus personas, primero debe tener la visión
e intención de hacerlo.
Como país y sociedad, nos hace falta
estrategia. Debemos definir qué queremos desde la base de quiénes somos y dónde
estamos. Ya fuimos el laboratorio neoliberal extremo de la guerra fría y ya
cumplió el objetivo para quienes lo diseñaron. Hoy se acabó ese letargo que nos
tenía encerrados en un sistema que poco futuro tenía. Debemos definir quienes
queremos ser de aquí a 30 o 50 años más como
sociedad en ámbitos del desarrollo humano, económico y ecológico.
El crear una nueva constitución, nos dará la oportunidad de reflexionar
como seres humanos que habitamos este territorio, sobre qué queremos para
nuestro futuro, qué es lo importante para nuestras vidas en equilibrio tanto a
nivel individual como colectivo, queremos ser un país exportador de comodities
o queremos crear y exportar talento y servicios de vanguardia.
Si se requiere aumentar el presupuesto para mejorar las pensiones, tener
una salud pública de real calidad, tener una educación de primer nivel diseñada
para el futuro y tener un entorno
saludable, nos tienen que subir los impuestos, a todos, como en los países desarrollados
donde la carga tributaria es grande, pero ésta se ve claramente en todo donde
se mire.
Que se diseñe un sistema donde no duela entregarle plata al estado,
donde cada peso que se entrega esté claramente justificado, donde el
acountability y la rendición de cuentas sea algo normal y cotidiano. Así no
duelen los impuestos y se transforma en algo natural y cultural.
Debemos copiar todas aquellas acciones que ya aplicaron los países desarrollados
hace ya varias décadas y que son implementables inmediatamente, mañana mismo sin
alto costo.
Aplicar ideas como que todos los funcionarios del estado ocupen
solamente los servicios estatales, disminuir la esperanza de vida ridícula que
tienen las afps para poder mañana mismo aumentar las pensiones, transporte público
gratis para la tercera edad, etc,etc,etc.
Los economistas deben estar al servicio del país para generar fórmulas
que hagan más eficiente los sistemas y no estar al servicio de las empresas
actuales para subir los precios y hacer ganar más a sus dueños y terminar con
el famoso CVA (cómo vamos ahí). Para eso no se estudia economía. Debieran aportar
en bajar los costos y ser más eficientes,
no en subir los precios con fórmulas facilonas y poco éticas.
Los políticos debieran justificar su trabajo en terreno aportando un número
mínimo de proyectos semanales que ayuden a solucionar los problemas de su
comunidad. Debieran durar como máximo dos periodos como funcionarios públicos,
eliminar el “revolving door” (o puerta giratoria en instituciones públicas,
esperando un plazo de 5 años para pasar del ámbito público al privado con
intereses), se debiera descontar de su sueldo las inasistencias.
En definitiva,
debiera haber un control extremo de la labor de los parlamentarios, saber dónde
andan y qué están haciendo en su cargo, debiera existir un reporte gráfico de
avance de sus promesas. Ellos son
empleados nuestros y nos deben rendir cuentas semanalmente.
Con respecto a las fuerzas armadas y de orden público, debieran
profesionalizarse, modernizarse, debiera haber exámenes psicológicos al
ingreso, queda claro que no los hay, debieran bajar sus pensiones ridículas, sobre
todo a los altos mandos, debieran
trabajar más y justificar su utilidad y existencia ya que quedó de manifiesto
que ante una amenaza extranjera es poco
lo que podemos hacer.
Que nos queda para cada uno de nosotros…
Ser más ecológicos en nuestro actuar, ser más empático con todas la personas, entregar
más de lo que entregamos, tratar de reflexionar y entender las distintas
realidades que existen en nuestra sociedad, ayudar a mejorar a otros, ser
solidario no solamente 27 horas al año, ser ético en nuestro actuar, tratar de entregar lo mejor de nosotros, en definitiva
tratar de ser mejores personas.



